Buenos Aires es la creación sobre la nada absoluta.
No tuvo antecedentes americanos como México o Cuzco,
que se levantaron sobre cimientos de viejas civilizaciones
autóctonas. Nada había en el suelo ni en el
subsuelo. Buenos Aires surgió de la nada absoluta
y creció como un prodigio brotado en la soledad,
sin tesoros y sin fantasmas. Funda su propia historia sin
prehistoria, sin leyendas. No hereda una cultura indígena
y tampoco un idioma. Un transplante europeo en la teluricidad
americana. Síntesis y recreación de la cultura
europea, y proyección de la civilización de
Occidente. Nacida en soledad de tierra y agua, un milagro
sobre la nada.
(Joaquín
Neyra, periodista argentino).